Sumergidas en una amalgama de olores, colores, gente y toda clase de vehículos que inundan las calles de Hanoi, intentamos absorber con todos los sentidos las miles de historias que suceden en cada instante en esta ciudad. Ciudad, que más bien parece un hormiguero gigante. Procesar todo este caos es otro capítulo que se explicará en un futuro próximo en este blog...
Blanca nos dejó en la etapa anterior, volviendo al privilegio de las duchas calientes, las camas blandas, los banyos sin cucarachas y la ropa limpia. (El legado que nos deja en forma de camisetas, vestido y algún que otro analgésico se cotiza altamente.) Hong Kong como pequenyo oasis 'pseudooccidental" dentro del gigante asiático. Nada tiene que ver esta metrópoli con China y por el aire que se respira, parece que no tiene ninguna intención de renunciar a su identidad única y extravagante, marcando claramente las diferencias con sus vecinos continentales. En cada rincón queda latente la influencia británica. Es como un Londres sacado de contexto, mas vanidosa quizás, con sus altas torres de luces de colores y la presencia de un ambiente costero. Limpia, organizada, ambiciosa , pero a su vez caótica, falsa e individualista. Una clara fusión de la cultura china con Occidente. Y no queda evidente la proporción de los ingredientes en esta mezcla... Para nuestros ojos Hong Kong es más fácil que Pekín o Shanghai, más clara, más lógica...Por supuesto somos incapaces de salirnos de nuestra visión occidental y nuestro legado europeo. China es incomprensible; Hong Kong despista, pero retiene algo de esos anyos de colonialismo que nos hace sentir mas cercanas. Los 40 anyos que le quedan por unificarse plénamente con China me parecen pocos. No desde el punto de vista económico (aunque el poder adquisitivo de los habitantes en Hong Kong debe ser 10 veces o más que el de los chinos), sino desde el sociológico. China avanza a pasos de gigante, veremos cómo evoluciona... Varios paseos en tranvía histórico, ida y vuelta, ida y vuelta por la línea paralela a la costa de la isla de Hong Kong. Veinte céntimos por una atracción inolvidable! Un ferry para cruzar a Kow Loon, donde se encuentra el corazón latente de la ciudad. Miles de centros comerciales salpicados de millones de tiendecitas que venden desde los artículos más horteras y baratos hasta copias de las marcas más sofisticadas. Es increíble la devoción que tienen en este país por las grandes firmas! Un salto al vecino Macau. Su centro histórico de carácter mediterráneo y sus pastelerías portuguesas contrastan con el resto de la isla convertida en una especie de Las Vegas a lo chino. Repleta de edificios indescriptiblemente espantosos donde el 90% son hoteles de mal gusto o casinos que de tan horteras vuelven a tener cierto glamour (glamour? es que me estoy mimetizando demasiado con el entorno?) Vuelta en turbojet a Hong Kong, noche cálida y tanguera. Sí, los "Hongkonguenses" también bailan, aunque el ambiente es diferente. Difícil de transmitir y describir la sensación de estar en una milonga en un piso 14 de un edificio de alguna calle de Hong Kong, esuchando tangos argentinos y rodeada de orientales encantadores (para encantadores la pareja de profesores coreanos, Leo y Flor, con espanyol argentino y humor inglés, sorprendente!) Última noche en la gran urbe, en un hostal un tanto sospechoso con duenyo mafioso que parecía cobrar lo que le parecía según el huésped...Día siguiente rumbo al próximo destino: Vietnam. A partir de ahora solas (sin la tercera en discordia) y sin camino marcado, sólo un billete comprado 48 horas antes del vuelo (y con varias dificultades, por cierto. Desde cuándo una visa oro da tantos problemas??), una leve idea de la ruta apetecible, pero que de todas maneras tomará otro destino, y mucha energía por gastar... Buenas noches!
M.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
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