El primer paso para poder pasar unas vacaciones mas o menos tranquilas en Myanmar es armarse de paciencia y retroceder mentalmente a la epoca en que los viajes a la capital de provincia podian durar aproximadamente una o dos jornadas (con incidentes excluidos). El transporte no es el fuerte de este pais y parece que se basa en no muy complejas formulas matematicas.
Barco: tiempo teorico multiplicado por 1,5 + 1 hora de margen + 1 hora si hay tormenta
Autobus: simple! tiempo teorico + 1 hora (si no llueve, cosa que ocurre el 99% de los dias)
Taxi/coche privado: Esta podria ser la formula mas dificil, ya que hay demasiados factores externos que pueden influir: tiempo, estado de carreteras, estado del vehiculo, benevolencia del conductor, distancia etc. Para nosotras y simplificando: tiempo teorico + 2 horas= tiempo practico. tiempo practico x 2 + 2 horas = tiempo real de verdad.
blablabla...
Aterrizamos en Yangun, armadas con nuestro billete impoluto de 100$ para pagar el visado que nos esperaba y poder adentrarnos en el mas autentico pais del sudeste asiatico. La idea inicial de quedarnos una noche en la antigua capital se esfumo en cuanto vimos la tormenta y el terriblemente feo entorno de la ciudad. Despues de cambiar dollares en el mercado negro (porque el cambio oficial es de chiste) y volver medio loco al taxista con indicaciones de "hotel en el centro. No,no, mejor tren nocturno a Mandalay. Ah,que ya no existe, pues entonces autobus" nos dirigimos hacia la "estacion" de autobuses para continuar nuestro viaje nocturno a Mandalay. A parte de ser el centro de atencion continuo del autobus y tener que cruzar una frontera interna (que alguien me explique esto!) a pie a las 4 de la manyana, el viaje fue bastante tranquilo. Llegamos a nuestro destino a las 6 de la manyana donde ya nos esperaba media ciudad para llevarnos a diversos hoteles en diversos medios de transporte. Negociamos un "taxi" y de camino al la pension se nos puso a hablar Thura, un personaje birmano con una sonrisa enorme. A primeras pensamos:"Otro pesado que nos viene a vender algo". Despues de charlar un rato, nos saco un cuadernito lleno de comentarios de viajeros en varios idiomas que nos convencieron definitivamente para aceptar su proposicion. Nos recogeria a las 11 en el hotel para conocer la verdadera Mandalay, usando el transporte publico, mezclandonos con la gente local y accediendo por escondrijos a los templos y monumentos para no tener que pagar la entrada que exige el gobierno.
Atracamos en Bagan con unas cuantas horas de retraso, de noche y muertas de llevar 48 horas seguidas viajando sin apenas dormir. Para la manyana siguiente quedamos con Daniel, un chico americano que conocimos con Thura y reencontramos en el viaje rio arriba y Stephan, una mezcla franco-alemana de Singapur. Un sol brillante, unas bicis de los anyos 40 y dos nuevos companyeros de viaje marcaron el inicio de la aventura por los casi 4400 templos...
M.
Confiesa Mayte,si tuvieras que elegir... ¿hoteles sin cucarachas o grandes helados de chocolate de verdad?jejeje
ResponderEliminarun besazo
Nonos
Hola Mayte y Teresa, soy Cinta de Barcelona, hemos recibido tu segunda postal, las tengo colgadas en la nevera y las miro mientras me tomo el café de la mañana, para pensar que hay alguien como vosotras, disfrutando de estos maravillosos lugares. Hoy he desayunado con Aina y la he puesto al corriente de tu viaje. Dice que también seria la ilusión de su vida, pero ahora está con su Jan, que ya empieza a dar sus primeros pasos. Cuando regreses nos encantaria que vinieras a Barcelona para explicarnos en vivo tus aventuras. Aina y Quim no se lo quieren perder. También te envidio - porque tu ya sabes que aquí en casa nos gusta comer- por los diferentes sabores que vas a poder apreciar en tan variada gastronomia.
ResponderEliminarBesitos y abrazos para las dos superwomans de Cinta.