Por qué viajar en compañía

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar , la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
- ¡Ayúdame a mirar!

("El Libro de los abrazos", Eduardo Galeano)

M.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

FOTOS SAIGON Y DELTA DEL MEKONG (ULTIMA ETAPA VIETNAM)

VIETNAM_ÚLTIMA ETAPA

1 comentario:

  1. ¡Hala! ¡Qué maravilla de viaje! Nunca estuve en un lugar tan impresionante como Angkor Wat. Mucho ánimo Mayte. Y sigue compartiendo tu visión del medio mundo que recorres, me gusta como escribes ¡Muchos besos! mariayesotres

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