Por qué viajar en compañía

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar , la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
- ¡Ayúdame a mirar!

("El Libro de los abrazos", Eduardo Galeano)

M.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Perú_Machu Picchu

En Argentina e intentándonos habituar de nuevo al calor, la humedad y a los pesos vamos a actualizar nuestras andanzas por Perú.
Llegamos a Cuzco desde Los Ángeles vía Miami y vía Lima,un palizón de viaje pero fue el vuelo más barato que encontramos.
Así que ubiquémonos! Nos encontramos a día 15 de Noviembre son las 7:00 de la mañana y estamos en un taxi que nos lleva desde el aeropuerto camino al hostal Acosta (en Cuzco).
Es impresionante viniendo de Asia el cambio en el paisaje, las casas, los comercios,EL IDIOMA....Nos sentimos un poco como en casa, las calles, las casas de adobe, las tejas, el olor a guiso, la plaza mayor, la catedral...Salvando los adelantos tecnológicos, estar en Cuzco es como estar en un pueblo grande de Castilla hace 40 años.

Antes de ir al ansiado Machu Picchu tenemos que pasar un par de días para habituarnos a la altura (3400 m).
Parece increíble lo mucho que se nota la disminución de oxígeno; subimos diez escalones y ya sentimos como el corazón palpita sin parar, si subimos una cuesta y al mismo tiempo vamos hablando nos pasa lo mismo.
La plaza de armas (plaza mayor) es un buen lugar donde sentarse a hablar, a dibujar, a observar...aunque es difícil que pasen más de cinco minutos sin que algún peruano se te acerque a intentar venderte algo (ya sean muñequitos, gorros, muñecas, masajes, tours, pinturas...)
Ya han pasado un par de días y tenemos contratada la excursión que nos llevará a Machu Picchu. Sentadas en un mini bus de 16 plazas vemos pasar el paisaje del Valle Sagrado, pasamos Oyataytambo y otros pequeños pueblitos; bueno, yo más que verlo lo intuyo porque el mareo que tengo no me permite demasiadas libertades. Paramos a comer en Santa Teresa y consigo encontrarme mejor.
Después del almuerzo me duermo un poco hasta que Mayte me despierta diciéndome: Mira!Esto es mucho peor que Despeñaperros!! Abro un ojo y por el susto abro también el otro. Estamos en una minicarretera de tierra que hace eses y de vez en cuando sorteamos pequeños derrumbes de tierra; mirando para abajo un precipicio cuyo fin se intuye a lo lejos. Sin barras quitamiedos ni nada de nada, así como en los dibujos del coyote y el correcaminos. Creo que estaba mejor en el sueño así que intento volver donde lo dejé pero con una mariposa en el estómago que se mueve cada vez que noto una curva.
Cuando llegamos a la Hidraúlica nos hacen tomar un tren. Es la única manera de llegar a Aguas Calientes (el pueblo donde dormiremos) así controlan con precisión cuanta gente llega a la zona.
45 minutos de viaje sumados a las 7 horas que ya llevábamos.
Al bajar del tren el paisaje ya es increíble, la cabeza mirando al cielo, altísimas montañas se cierran al valle donde se encuentra el pueblo, y por el punto más bajo discurre el río con mucho caudal.
Nos instalamos en el cuarto y antes de cenar nos damos un baño en los baños que dan nombre a este pueblo (que dicho sea de paso no es gran cosa)
Tenemos que cerrar pronto los ojos porque a las 3:45 de la mañana hay que levantarse.
Nos despertamos un tanto desubicadas (con tanto cambiar de cama nos pasa de vez en cuando).
Nos vestimos y preparamos y a las 4:00 ya estamos listas para empezar a andar. Aunque se puede subir a la cumbre en bus, nosotras elegimos la subida andando, dura más o menos una hora pero todo cuesta arriba (como más tarde pudimos comprobar).
Aún noche cerrada cuando nos pusimos a andar, era difícil distinguir lo que se encontraba en el camino;
Veinte minutos después ya estábamos delante del primer escalón. Uno, dos, tres, cuatro....al décimo ya necesitamos pararnos para respirar; nos metemos unas hojas de coca en la boca para encontrarnos mejor (a vuestra pregunta: Sí, ayuda mucho y además te quita el dolor de cabeza).
Toda la subida es mediante escalones desnivelados y a diferentes alturas, es difícil encontrar un ritmo para que el corazón no se queje demasiado. Mayte y yo resultó que teníamos ritmos diferentes así que cuando yo tuve que parar a respirar de nuevo, le pedí que ella siguiera con el suyo. Llegado a este punto el día ya empezaba a clarear, a lo alto en las cimas se atisbaban grandes bancos de niebla que no dejaban ver las cumbres.
La mente tiene que ser fuerte y obligar a las piernas a seguir moviéndose, otro ecalón y otro y otro. Los jerseys y chubasqueros empiezan a sobrar...
Me asomo a cada curva que hacen las escaleras con esperanza de ver el fin... Y en una de esas llegó.
Mayte ya estaba sentada tomando el desayuno que en hostal nos habían dado en una bolsita de plástico.
Desayunamos tranquilamente hasta las 6 que abrían las puertas de las ruinas.
Dos controles de seguridad y unos cuantos escalones más y.....Ohhhhhhhhhhhh
Hay cosas difíciles de describir con palabras, y cuando se hace, las palabras se quedan cortas. Creo que este es uno de esos momentos, y aunque lo veréis en las fotos no creo que ni siquiera ellas hagan justicia.
Lo que sí os puedo decir es que es uno de los lugares más bellos en los que he estado en mi vida, y no sólo bello. Increíble! Además nos invadía la tremenda satisfacción de haber llegado por nuestro propio pie. Este lugar tiene bien merecido el puesto de una de las siete nuevas maravillas del Mundo.


Hicimos una ruta con un guía, y la verdad es que es muy aconsejable porque nos enteramos de un montón de cosas que de otra forma hubieran pasado inadvertidas.
Al final de la ruta guiada nos subimos a la parte más alta. La niebla nos había dado una tregua y podíamos hacer buenas fotos. Nos sentamos allí un par de horas a mirar y a dibujar; pero el tiempo se nos pasó volando y teníamos que bajar. Con mucha pena nos tuvimos que despedir de las ruinas incas y de aquel entorno que a uno le hace olvidarse de todos los problemas mundanos y comenzamos la bajada. Personalmente con la promesa en la mente de que volvería a este lugar algún día.
La bajada a Aguas Calientes y la vuelta a Cuzco es algo muy trascendental en comparación con lo que acabábamos de ver, así que volvimos sin mayor problema por el mismo camino por el que habíamos venido.
De noche, lloviendo y cansadas llegamos a Cuzco. Y a las 21:00 ya estábamos tiradas en la cama.
Es uno de los sitios más recomendables de cuantos hemos visto en este viaje.
Un beso
T.

1 comentario:

  1. ¡Jopetas! Por fin nos contais de Perú que tenía unas ganas... No me extraña que Mayte llegara antes que tú; te imagino venga a subir esos escalones infinitos, con la boca llena de hojas de coca y hablando sin parar... ¡Jajajajajaj! Ya sé que seguro que no fue así, es para meterme contigo...
    ¿En Perú sólo habéis estado en Cuzco y Machu Picchu?
    Un abrazo eorme a las dos!!
    P.D.: en este blog no se pueden añadir archivos de audio o videos de you tube??

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