Por qué viajar en compañía

Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar , la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
- ¡Ayúdame a mirar!

("El Libro de los abrazos", Eduardo Galeano)

M.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Puerto Madryn y la Península Valdés_Argentina

Rebobinaaaaaaaando... más o menos 10 días atrás en el tiempo. Este tiempo que corre tan deprisa y no espera ni a que uno se instale tranquilamente y asimile las vivencias. El calor sofocante y la humedad que se respira (transpira) en la capital tampoco ayudan a hacer memoria y concentrarse en lo que se supone debería ser un relato coherente de la experiencia "ballenas" en puerto Madryn. Situada en la costa atlántica de Argentina, o sea, en la punta opuesta a Bariloche, se halla la desértica península Valdés, sitio predilecto de las Ballenas Australes para su apareamiento y nacimiento de las crías. Estos mamíferos enormes llegan allí a principios de invierno y vuelven a migrar hacia la Antártida a mediados de diciembre (verano aquí). Llegamos el penúltimo día de la temporada con tremendas esperanzas de poder ver todavía alguno de estos magníficos ejemplares. Amanecimos temprano, recorrimos la península, encontrándonos de camino con algún que otro avestruz y varias llamas, hasta llegar a la punta norte, donde nos esperaba una enorme colonia de lobos de mar y focas. No sabía lo perezosos que son estos bichos, todos tirados a la bartola tomando el sol, bostezando de vez en cuando y soltando gruñidos. De lejos parecían ovillos amontonados o babosas enormes varadas en la playa ...
De ahí nos fuimos al encuentro de los pingüinos, seres bastante más divertidos y curiosos, aunque nos es aconsejable acercarse mucho; Inclinan la cabeza hacia un lado, luego hacia el otro y parece que se quieren comunicar contigo. En realidad están midiendo la distancia y buscando el punto exacto donde clavarte el pico. Ha!
Pingüinos despachados y rumbo al gran fin: avistaje de ballenas.
Nunca me había subido a un barco desde tierra firme, pero parece que es así como funciona: El barco está insertado en una especie de estructura de andamios en la playa, la gente embarca, luego un tractor tira de la estructura metiéndose en el mar y el barco zarpa. Nos costó una media hora, pero lo conseguimos: una hermosa cría de ballena nadando al lado de su enorme madre. Estaban muy relajadas, flotando para ahorrar energía, ya que la madre no come desde que da a luz hasta que vuelve a la Antártida 6 meses después (si es que sobrevive el viaje hasta allí). Verlas en vivo es un espectáculo, parece mentira que haya un ser viviente tan grande y que además pueda moverse! Estuvimos un rato navegando a su vera hasta que el capitán avistó otras 4 y nos fuimos en busca de ellas. Eran las últimas, crías tardías que todavía estaban aprendiendo a aguantar la respiración y a bucear antes de emprender el gran viaje hacia el polo sur.
Que suaves y delicadas parecen a pesar del tamaño, que más bien sugiere movimientos bastos o torpes...
M.

1 comentario:

  1. y no os dio impresión acercaros tanto?? tan grandes....tan fuertes!!!!jajaja me ha encantado lo de los pinguinos, no lo sabia!!!seguro q el picotazo no hace cosquillitas :S. un besito muy fuerte Paloma (patin)

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