De ahí nos fuimos al encuentro de los pingüinos, seres bastante más divertidos y curiosos, aunque nos es aconsejable acercarse mucho; Inclinan la cabeza hacia un lado, luego hacia el otro y parece que se quieren comunicar contigo. En realidad están midiendo la distancia y buscando el punto exacto donde clavarte el pico. Ha!
Pingüinos despachados y rumbo al gran fin: avistaje de ballenas.
Nunca me había subido a un barco desde tierra firme, pero parece que es así como funciona: El barco está insertado en una especie de estructura de andamios en la playa, la gente embarca, luego un tractor tira de la estructura metiéndose en el mar y el barco zarpa. Nos costó una media hora, pero lo conseguimos: una hermosa cría de ballena nadando al lado de su enorme madre. Estaban muy relajadas, flotando para ahorrar energía, ya que la madre no come desde que da a luz hasta que vuelve a la Antártida 6 meses después (si es que sobrevive el viaje hasta allí). Verlas en vivo es un espectáculo, parece mentira que haya un ser viviente tan grande y que además pueda moverse! Estuvimos un rato navegando a su vera hasta que el capitán avistó otras 4 y nos fuimos en busca de ellas. Eran las últimas, crías tardías que todavía estaban aprendiendo a aguantar la respiración y a bucear antes de emprender el gran viaje hacia el polo sur.
Que suaves y delicadas parecen a pesar del tamaño, que más bien sugiere movimientos bastos o torpes...
M.
y no os dio impresión acercaros tanto?? tan grandes....tan fuertes!!!!jajaja me ha encantado lo de los pinguinos, no lo sabia!!!seguro q el picotazo no hace cosquillitas :S. un besito muy fuerte Paloma (patin)
ResponderEliminar