Sí, llegando en autobús ya pudimos contemplar los paisajes de cuento.
Además un aliciente enorme, San carlos de Bariloche, es la capital argentina del chocolate!!!! Todo lo que no hemos comido en cuatro meses atrás, lo estamos comiendo ahora...

Un consejo providencial nos hizo llegar al hostel 1004, el mejor hostel sin duda en el que hemos estado en este viaje. Una décima planta en frente del lago y las montañas; cocina amplísima y muy bien equipada; salón y comedor enormes con chimenea; limpio, acogedor; con un personal más que agradable, encantador y con una panóramica constante que te deja sin palabras.
Reajustamos un poco nuestros planes y decidimos quedarnos tres noches.
El primer día, de toma de contacto y para planear el resto de los días.
Bariloche es mundialmente conocido por su estación de esquí en invierno, pero estamos en verano, y hay muchas otras cosas que hacer, excursiones, trekking, paseos por los lagos...el pueblecito aunque no tiene nada que visitar en particular, resulta bastante encantador, tiendas de chocolates a cada esquina (literal), tiendas de regalos, casitas de madera al estilo suizo y muchos hostales, hoteles, albergues, campings..etc
Alquilamos un coche para hacer la ruta de los 7 lagos y llegar al pueblo de San Martín de los Andes.
Un Volkswagen Gol (Sí Gol, aquí se llama así sin la "F"),Gris claro, de tres puertas y sin dirección asistida (¡qué agujetas en los brazos!Nos acordamos mucho de los coches antiguos y de cómo podían aparcar sin tener contracturas en la espalda).
La ruta programada era de unos 260 km pero para hacerla tranquilamente, disfrutando del paisaje y debido a que casi 80km son por pista de piedras y arena, se tardan casi 4 horas en ir ( y claro! otras 4 en volver). Nos repartimos la conducción, Mayte la ida y yo la vuelta.
El paisaje no te deja cerrar los ojos ni por un momento, color verde azulado esmeralda de los lagos, verde oscuro de las montañas, blanco de la nieve que insiste en persistir en las cumbres, azul celeste del cielo y amarillo de unas graciosas flores que crecen a los lados de la carretera.
Cabañitas y casa de montañas escondidas en las lomas o asomando tímidamente a las orillas de los lagos.
Un sitio que inspira paz, tranquilidad, armonía. Un sitio donde descansar y encontrarse con la naturaleza.
Encontramos un sitio perfecto donde comer nuestro pic-nic. Y pasadas dos horas, incluida la siesta, y las fotografías a patos y aves curiosas (que mis tíos tendrán que descifrarme que son) nos pusimos de nuevo en marcha.
A pesar de ir despacio (40km/h), la carretera es bastante matadora y el coche se agita como una cocktelera.
Llegamos a San Martín, un pueblo extremadamente cuidado donde no hay una sola casa que desentone, ni una calle que no esté limpia. Pequeñito y muy cuco!
Nos tomamos un helado como recompensa y tras una hora de paseo, de vuelta a San Carlos que si no se nos hace de noche en esos caminos infernales.
La vuelta, más cocktelera y si no preguntadle a Mayte, jajajaja
Paramos en un mirador precioso en un alto ¡Inmensa belleza!
Os dejamos las fotos para que se os peguen esos colores en la retina aunque sea a kilómetros de distancia.
Al día siguiente hacía un sol espléndido y estuvimos tiradas en la orilla del lago leyendo y de vez en cuando metiendo los pies, que se congeleaban con el sólo roce del agua. Un caprichito en alguna chocolatería y una botella de vino blanco en compañía de viajeros del albergue con alguna partida de cartas. ¡Perfecto!

¿Nuestro próximo destino en este periplo argentino? Puerto Madryn, ante el vértigo de las 29-36 horas de autobús directo al Calafte pensamos hacer una parada de un par de días en Puerto Madryn y así ver ballenas y pingüinos antes de continuar hasta los glaciares. Y alí nos dirigimos, un beso a todos
T.
hello!
ResponderEliminarllegaréis a la tierra de fuego? Es precioso...
En Calafate os recomiendo el Hostel Cohiue (http://www.facebook.com/profile.php?id=1341868143&ref=ts). Esto escribí sobre Eduardo, el dueño, cuando volví:
Eduardo: Eduardo es el hostelero que me ha acogido durante dos noches en el pueblo de El Calafate. El Calafate es famoso porque está a apenas 80km de la entrada al Parque Natural de los Glaciares vertiente Sur, donde se encuentra el Perito Moreno. Me llevó a su establecimiento un simple cartel en la puerta que indicaba que la noche valía 30 pesos, y él, chistoso, cuando el siguiente huésped en llamar a la puerta le preguntó "¿es cierto lo que dice en la puerta no? ¿son 30 pesos?", él respondió "Ah! pone 30! Pensaba cobrarte 20, pero ok, lo dejamos en 30". Eduardo lleva un año viviendo acá abajo, y nos acaba de agasajar con un asado made in Patagonia tremendo. Se ha preocupado mucho por ayudarme en conseguir el vuelo que me lleve a Usuhuaia, y me recomendó el Hostel de su hija en Chaltén para mi estancia en esa localidad.
besos,
Juan.