Desde Perú llegamos volando A Buenos Aires. Dos días en casa de un amigo de Mayte (Boris) haciéndonos al calor, a los pesos, a los "piropos argentinos" (jajaj) y a buscar como locas sitios donde te den cambio para poder agarrar el colectivo...
Nuestras bocas se hacen agua pasando por delante de las confiterías, de las pizzerias, de las braserías...Para la primera noche elegimos unas buenísimas empanadas que casi nos hicieron olvidar todos nuestros anhelos por la comida española.
Al tercer día era el momento para empezar el recorrido por este país que os confieso que me toca muy de cerca, supongo que esa parte de mi sangre que es de aquí fluye muy rápido al darse cuenta que por fin voy a conocer ARGENTINA.
Autobús de 19 horas hasta el pueblo Puerto Iguazú (no os preocupéis, los autobuses argentinos son muy cómodos, enormes, de dos plantas asientos muy reclinables y en vez de hacer paradas para estirar las piernas y comer, llevan un azafato a bordo que te sirve la comida, como en los aviones). Es el medio de transporte que usan los argentinos, y lo bueno a parte de que el precio es mejor que el de los aviones, es que mirando por la ventana horas y horas ves el país pasar, de un paisaje a otro o a veces el mismo paisaje durante un día entero...en efecto, Argentina es enorme
Bueno sigo, que si no me pierdo en divagaciones....
Llegamos a Puerto Iguazú, un poco encogidas de haber estado tanto tiempo sentadas y encontramos un albergue con mucha facilidad, dado que es temporada baja.
Al día siguiente cogimos "el práctico" (el autobus que te lleva a la entrada del parque de Iguazú). Lo primero que vemos son cientos de mariposas volar, amarillas, moradas, negras, negras con amarillo, rojas...una de ellas a quién llamé "lengüilarga" se le posó a Mayte en el hombro y se quedo con nosotras durante todo el paseo hasta que llegamos a la "Garganta del Diablo".
Quisimos empezar por ahí aunque hay gente que dice que es mejor dejarlo para el broche final. Llegas tras haber pasado varias pasarelas y casi no te das cuenta que has llegado hasta que miras de frente y se te acaban las palabras...de lejos vemos una nube de agua que asciende por la fuerza de la caída, ruido, mucho ruido. Nos vamos acercando y el espectáculo no hace sino mejorar, nos acercamos a las barandillas de seguridad, la plataforma está justo encima de uno de los precipicios por donde cae el agua pero la caída más brutal está a nuestra derecha una increíble masa de agua avanaza a cada segundo para caer al infinito (unos 1300m3 por segundo). El agua se retuerce y se vuelve marrón, forma remolinos, hace espuma y al final cae. Las ráfagas de viento rescatan parte del agua que sale despedida por el impacto y nos empapa, refrescándonos la mañana y haciéndonos reaccionar, nosotras nos habíamos quedado con la mirada fija en ese vacío que a la vez que dar vértigo te atrae de una forma increíble.Una vez recuperamos el habla, fotos para inmortalizar el momento, el "yo estuve aquí".
Después de un rato volvimos a pasar por las pasarelas, había más que ver, aunque ninguno de los saltos siguientes fue tan impresionante, también eran bonitos y dignos de ser visitados.

La panóramica desde el paseo superior hace darse cuenta de lo pequeños que somos cuando la naturaleza hace este tipo de alardes.

Paseamos durante dos horas más, nos sentamos a comer unos sandwiches con la mejor de las vistas. Fue un día de muchísmo calor y nos acercamos a una de las caídas de agua y nos empapamos...un día genial, en un sitio maravilloso de la Tierra.
T.
Que envidia estar en las cataratas de Iguazú, seguir pasándolo tan estupendamente. Cuándo regresais, estaréis aquí para las Navidades. Seguir la aventura. Paloma (patinaje) y Pilar
ResponderEliminarMayteeee!! ya estás en Argentina!!! qué envidia....qué emoción. ME encantaría estar también allí para enseñarte mi ciudad... cuánto tiempo estarás allí? dónde estás??? pasame un número de teléfono de donde estés que te llamo dale. Un beso y abrazo.
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