Por qué viajar en compañía
Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla. Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar , la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:
- ¡Ayúdame a mirar!
("El Libro de los abrazos", Eduardo Galeano)M.
Tal vez a estas alturas ya esteis en El Calafate, quien pudiera..., pero no olvideis mirar los picos, el cielo, las cumbres, seguro que veis algún condor, si es asi, disfrutad de su belleza y magestuosidad, y aunque no será el mismo que yo vi el año pasado, dadle recuerdos mios. Un beso fuerte a las dos Carmen
ResponderEliminarQueridas Teresita y Mayte: Parece mentira que ya lleveis más de cuatro meses, os deseamos que el resto del viaje sea tan estupendo para vosotras como para todos los que os seguimos. Besos fuertes. Pilar.
ResponderEliminarpero ¿cuando venis? os estais pasando...va a ser Navidad y es cuando según el anuncio de la tele se vuelve casa, si no es así, se os echara mucho de menos. Ánimo guapísimas, aprovechar hasta el último momento.besazo enorme de Kiko y Teresa.
ResponderEliminar¡¡chicaaas!! ¡MAÑANA ME DAN LAS VACACIONES!Por fin Aleluya... Pensé que no llegaría nunca este día.
ResponderEliminarEn fin, qué bien, ahora tendré más tiempo ara dedicarle a vuestras andanzas.
Beijinhos lindas!